En Alcorta, a los tres días del mes de Mayo del año 1932, reunidos los abajo firmados, en la Secretaría del local de la Sociedad Cosmopolita de S.M., vecinos de la localidad, con el fin de fundar una biblioteca popular, después de un cambio de ideas, ha resuelto lo siguiente:
Primero: Constitúyese una sociedad popular para fundar una biblioteca.
Segundo: La sociedad llevará la siguiente denominación: Belisario Roldán…
Una cuota social de cincuenta centavos como mínimo los varones y mujeres y veinte centavos los niños, y el propósito declarado -y muchas veces olvidado con el paso de los años y el peso de la historia- de que la sociedad será absolutamente neutral en cuanto a ideas políticas o filosóficas.
Un puñado de voluntades.
La idea de inventar un espacio conjunto.
Las ganas de construirlo.
Las fuerzas sumadas para compartir esa geografía ganada al tedio, a las soledades, al desinterés.
Algo así habrá tallado en la medianoche de Alcorta aquel 3 de mayo de 1932, cuando al pie de aquella primera acta firman Nicolás Carranza (electo primer presidente de la Comisión Directiva), Julio Siciliano, Bautista Bertero, Raúl Maggi, Antonio Timoni, José Ortega, Luis Galván, Vicente Di Lella, Jaime Kleimann, Amador García, entre otros cuantos.
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