La institución -dice, anota en ese primer documento aquel puñado de fundadores- “propenderá en primer término a mantener y fortificar el sentimiento de la nacionalidad, a robustecer la voluntad y el carácter y a propagar conocimientos de letras, de ciencias puras y de ciencias aplicadas…”
Aquella noche de mayo se designó la primer Comisión Directiva de la flamante institución: Presidente: Nicolás Carranza; Vice presidente: Julio Siciliano; Secretario: Bautista Bertero; Tesorero: Raúl Maggi; Vocales: Antonio Timoni, José Ortega y Luis Galván. Se designaron también como miembros suplentes a Vicente Di Lella, Jaime Kleimann, Amador García, Atilio Zentena, Miguel Nadal, Fernando Giménez y Natalio Rivera.
Hecho esto, se levantó el acto, siendo las veinte y cuatro horas, firmando al pie los presentes, abrazando aquellas primeras escrituras, aquel primer sello ovalado que -tinta en papel- rubrica la página 2 del Libro de Actas.